Almudi.org
  • Inicio
  • Libros
  • Películas
    • Estrenos de CINE
    • Estrenos de DVD - Streaming
    • Series de TV
  • Recursos
    • Oración y predicación
    • La voz del Papa
    • Infantil
    • Documentos y libros
    • Opus Dei
    • Virtudes
    • Kid's Corner
  • Liturgia
    • Misal Romano
    • Liturgia Horarum
    • Otros Misales Romanos
    • Liturgia de las Horas
    • Calendario Liturgico
    • Homilías de Santa Marta
  • Noticias
  • Almudi
    • Quiénes somos
    • Enlaces
    • Voluntariado
    • Diálogos de Teología
    • Biblioteca Almudí
  • Contacto
    • Consultas
    • Colabora
    • Suscripciones
    • Contactar
  • Buscador
  • Noticias antiguas
  • La libertad y la conciencia

Noticias antiguas

La libertad y la conciencia

  • Imprimir
  • PDF
En no pocas ocasiones tanto la palabra libertad como la palabra conciencia se entienden de forma distorsionada

ReligionConfidencial.com

La reciente beatificación de Newman ha vuelto a reavivar la preocupación, o al menos, el interés por estas cuestiones tan relacionadas con la situación del hombre de la Europa occidental de nuestros días.

        Libertad y conciencia. Lástima, que en no pocas ocasiones tanto la palabra libertad como la palabra conciencia se entienden de forma distorsionada. La  libertad como el poder de hacer Almudi.org - Ernesto Juliálo que a cada uno le dé la gana; la conciencia, como un obstáculo para que la libertad desarrolle todas las capacidades del hombre, y del actuar del hombre.

        Sobre Newman volveré en otras ocasiones. Ahora, quiero concentrar mi atención en el conflicto entre libertad y conciencia que se ha presentado hace pocos días ante el Consejo de Europa.

        Christine McCafferty, británica, diputada socialista, presentó el recurso para conseguir que la "objeción de conciencia" fuera abolida; y que nadie pudiera alegarla a la hora de verse obligado a llevar a cabo estas prácticas de muerte tan contrarias a las prácticas de vida que, con tanto sacrificio y sin reconocimiento alguno, llevan a cabo lo médicos en todo el mundo.

        El recurso fue abolido, y nunca mejor dicho, "gracias a Dios". Pero, ¿podemos dar este asunto por concluido? Ciertamente, no.

        Detrás de la petición de McCafferty se esconden tres principios que conviene descubrir para no llamarnos a engaño:

    1. Que la "ley estatal" puede, no solo, coartar la libertad, cosa aceptable por todos: no se puede, por ejemplo, conducir en carretera en dirección contraria a la señalada; sino que, puede además, imponer a una persona actuar en contra de su conciencia, y para hacer el mal.

    2. Que la "ley estatal" establece lo que es "bueno" y lo que es "malo", sin ninguna otra razón, que la fuerza de sus palabras.

    3. Que el hombre puede prescindir perfectamente de su conciencia, para hacer cualquier cosa que le venga en gana. Esto supone, lógicamente, que el hombre puede prescindir de su conciencia, porque puede coartar su libertad.

        Los tres "principios" son  simples enunciados falsos.

        El primero: la "ley estatal" puede coartar la libertad de los ciudadanos en caso de peligro social. No puede, sin embargo, imponer a nadie el asesinato de una persona, de otro ser humano. Y aun cuando se usa el eufemismo de "interrupción del embarazo", se está diciendo que se interrumpe el desarrollo de una vida en crecimiento, interrumpir el desarrollo de una vida es matar. Matar con premeditación, es asesinar. Y eso es el aborto, y la eutanasia.

        El segundo: lo "bueno" y lo "malo" son anteriores a cualquier "ley estatal". La "ley estatal" nunca determina lo que es "bueno" o "malo". Se limita a decir lo que conviene hacer hoy y ahora para el "bien" de los ciudadanos, y evitar el "mal". Si estable algo que es un "mal", deja de ser "ley", y se convierte en "abuso de poder". Es el caso del aborto.  

        El tercero: los agentes de la SS alemana dejaron libremente su conciencia en manos de Hitler; los guardias de los campos de concentración comunistas, en cualquier parte del mundo, dejaron libremente su conciencia en manos de los comisarios políticos obedientes a Stalin, y a quienes le siguieron. Los asesinos a sueldo dejan su conciencia delante de la "paga" que reciben. Los "políticos", etc., corruptos, dejan su conciencia ante el "sobre" que se les ofrece.

        ¿Quería McCafferty, y los demás diputados, socialistas y otros, que la apoyaron, que los médicos de los hospitales de Europa se convirtieran en agentes de la SS; guardias de campos de concentración; asesinos a sueldo; "políticos" corruptos?

        Sin juzgar sus intenciones —que, por otro lado, son obvias—, quizá podríamos contestar: posiblemente.

        ¿Por qué? Esas cuatro categorías de seres humanos son seres humanos "manipulables". Y seres humanos "manipulables" es lo que anhelan algunas "ideologías" actuales para asentar sobre ellos, sobre toda la sociedad, su abuso de poder "legal".

Colabora con Almudi

Quiero ayudar
ARTÍCULOS
  • Palabra de Dios, palabra del hombre
    Martín Gelabert Ballester
  • Libertad y dignidad de la persona humana
    Martín Kriele
  • Bases fundamentales de la cultura de paz
    Egla Cornelio Landeroa
  • Viktor Frankl a la mujer y al hombre de hoy
    Wenceslao Vial
  • La filiación del pensamiento de Søren Kierkegaard
    Juan Fernando Sellés
  • El vínculo especial de cuidado: construcción de una teoría fundamentada
    Lorena Chaparro Díaz
  • La irracionalidad de lo racionalizado: Una crítica desde la materialidad de la ética
    Luis Fernando Villegas
  • El Corazón como camino
    Antonio Schlatter Navarro
  • La resurrección de Jesús en los orígenes cristianos
    José Juan Romero
  • La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva en la literatura judaica inter-testamental
    Luis  Díez Merino
  • Lo objetivo y lo subjetivo de la redención cristiana Síntesis histórica y perspectiva actual
    Leonardo Cappelluti
  • Sentido cristológico de la confesión sacramental
    José Miguel Odero
  • Aprender en la Misa a tratar a Dios
    Juan José Silvestre Valor
  • La Cruz como símbolo protector
    Teresa Díaz Díaz
  • San José y la caridad: un vínculo devocional e iconográfico [1]
    Sandra de Arriba Cantero
MÁS ARTÍCULOS

Copyright © Almudí 2014
Asociación Almudí, Pza. Mariano Benlliure 5, entresuelo, 46002, Valencia. España

  • Aviso legal
  • Política de privacidad