Oriol Jara: “solo puede estar ofendido por el nacimiento de un rey quien se cree rey”
Conocí a Oriol este año que ha terminado casi ya en las Jornadas de Católicos y Vida Pública de Jerez, me sorprendió́ enormemente su profundo conocimiento de las principales religiones y especialmente el dominio de las Sagradas Escrituras, algo que los cristianos “de toda la vida” no tenemos. Él podía rebatir todas las cuestiones que a veces nos plantean los no creyentes sobre por qué́ pensamos que la fe nuestra es la verdadera, ya que “en teoría” sabemos que la fe en Dios trino, Padre, hijo y Espíritu Santo es, cómo dijo Jesús, la Verdad, el Camino y la Vida…
Pero hubo otra cosa que debo destacar, y fue su sonrisa, no una sonrisa forzada ni de pose, una sonrisa que transmitía paz y alegría, esa alegría que tantas veces nos dicen que no tenemos los cristianos a pesar de saber que hay esperanza. La alegría del corazón y de saberse amado por Dios.
Estos días celebramos la Navidad, sin embargo, es casi anecdótico, especialmente en España la ausencia de referencias en los mensajes oficiales, incluido el mensaje del Rey en Nochebuena, al verdadero sentido de la Navidad. El tiempo de amor lo trae el acontecimiento que lo produjo y este tiene un gran protagonista.
Quizás haga falta recordar el verdadero mensaje de la Navidad y lo que celebramos… ¿Cuál es?
El mensaje, el alma, la esencia y el sentido de la Navidad es el regalo. Concretamente Cristo, el regalo más grande e inmerecido del cosmos. El Dios todopoderoso y santísimo que los judíos del pacto antiguo no podían ni ver, se hizo hombre por puro amor. El Dios invisible se hizo visible para que pudiéramos conocerle. Dios habitó entre nosotros para salvarnos y reconciliarnos con Él. Es la historia más grande. El mundo estaba perdido y Dios mismo vino a salvarnos.
¿Cómo ha cambiado la celebración de la Navidad desde tu conversión?
Siempre sentí que la Navidad hablaba de Dios bajo todas las capas banales que la sociedad le va poniendo encima. Desde la conversión me esfuerzo para que Cristo se siente en la mesa cuando celebramos la Navidad. Que esté presente para todos.
¿Por qué́ y para qué se hizo Dios hombre en la figura de un niño pequeño,
Para humillar a los poderosos. Los pastores celebran el nacimiento del Cristo y glorifican a Dios. ¿Quién es el único ofendido por el nacimiento del Rey? Aquel que se cree un rey. Nosotros somos como pequeños Herodes, que luchamos contra el Señor porque queremos ser reyes de nuestras vidas en lugar de darle el poder a Él. No vales más porque tengas dinero o porque seas famoso. Cuando muramos ¿quién nos recordará? Nuestra mujer o nuestro marido, nuestros hijos, quizás algún nieto y todo eso durante unos pocos años. En realidad, todo aquello que creemos que hemos conseguido en la tierra es vanidad de vanidades. Lo único que vale es nuestra relación con Dios mediante Jesús. Eso es eterno.
Ya se que es el título de tu primer libro, pero ¿cuáles son las razones para creer en Dios?
Que Cristo es la verdad. Yo sé que no está de moda pensar así, pero me trae sin cuidado la moda. Cristo es Dios y se hizo hombre para salvarnos. Es una verdad histórica, es algo científicamente coherente y, en última instancia, es una realidad con la que debes lidiar. No es un cuento de hadas, porque hay una tumba vacía.
De todos los cristianos quizás seamos los católicos los que menos conocemos las Sagradas Escrituras. ¿Por qué crees que pasa esto? ¿Por qué es tan importante conocer la Biblia?
Cristo asume que habla con gente que conoce la Biblia. Voy a decir algo polémico, pero si los cristianos no conocemos la Biblia como quería Jesús estamos sujetos al engaño de personas que quieran hacernos creer que Dios dice cosas que no dice. O lo que es peor, que Dios es de una manera que no es. Tanto ateos que nos quieran hacer tropezar o gente teóricamente cristiana que no es fiel a la Palabra. Conocer la Biblia es conocer a Dios y, por lo tanto, saber qué espera de nosotros. Me ofrezco para ayudar a quien desee conocer mejor la Biblia. Mi libro «Conversación con Dios« (Albada) va sobre eso.
La mayoría de las personas, incluso creyentes, creen que la Biblia es para otra época, y que solamente es actual el Evangelio. Es verdad que Jesús vino para perfeccionarlo todo y se diera cumplimiento a la Palabra de Dios, las palabras del Hijo de Dios son intemporales pero ¿Hay algo actual en el resto de libros?
¡Claro! La Biblia es útil, buena y fundamental entera. Del Génesis al Apocalipsis. Es Palabra de Dios. Estamos apañados si empezamos a decir que una Palabra de Dios está bien y otra Palabra de Dios ya no vale. ¿Quién lo juzga? ¿Quién puede juzgar la Palabra de Dios? La Biblia es un telegrama espectacular sobre Jesús. Toda la Biblia nos habla de Cristo, de su promesa y de su cumplimiento. Es IMPOSIBLE entender la maravilla que supone Cristo si no conocemos quién es Dios. Si no leemos Levítico no podemos comprender a la mujer hemorroisa, por poner un ejemplo. Tampoco entenderemos a Juan 3 sin Ezequiel o Isaías.
Estamos en un momento de ausencia total de líderes, de ausencia del sentido de la trascendencia y curiosamente, de aumento exponencial de problemas mentales incluso en edades en las que sería impensable que esto se pudiera producir. El mal está dentro del mundo y el maligno debe estar disfrutando. ¿Cuál crees tú que es el verdadero problema del momento actual?
Como dijo Chesterton, el problema del momento actual soy yo. En un mundo caído yo no soy suficiente imagen de Cristo. No soy suficientemente humilde, manso, generoso, paciente, fiel… Empecemos por eso. Rebajémonos para que crezca Cristo en nosotros y eso cambiará el mundo.
¿Es distinto a otras épocas? María es sin duda ejemplo y referencia de mujer, sin embargo, incluso entre las mujeres creyentes, se rechazan ciertas cuestiones aludiendo a que son de otra época. Las virtudes se ven como algo negativo y arcaico, me gustaría que nos contaras cómo lo ves tú.
Mujer, obedece a tu marido. Marido, ama a tu esposa como Cristo ama a su Iglesia (o sea, hasta dar tu vida por ella cada día de manera gratuita). Estoy parafraseando a Pablo. Para mí esa es la prueba del algodón de quién somos en Cristo. Cuando leemos esto nos pone a la defensiva y, en realidad, actuamos con unas balanzas en la mano. Yo hago esto y espero que mi mujer o mi marido haga algo proporcional. Mi consejo es que nos rindamos a Cristo y seamos esclavos de nuestra mujer o de nuestro marido. Cristo te lo dio todo de gratis, entrégate a tú igual. Ese es el evangelio.
Es curioso que se hable siempre como que la religión cristiana tiene secuestrada a la mujer y parece que tiene que estar sometida en todos los sentidos ¿Qué aportó el nacimiento del cristianismo para la mujer?
Es justo lo contrario. La mujer es una persona invisible en cualquier gran religión del mundo. En el judaísmo no computa ni como un adulto en las oraciones, por ejemplo. Jesús tiene a mujeres que le siguen y a las que enseña. Es más, las mujeres son las primeras testigos de la resurrección y las que están a los pies de la cruz. La mujer es libre justamente por Cristo, que la rescata de ser una prostituta en los templos paganos o una ignorante en cuanto al conocimiento de Dios. No hay mujer, ni hombre, dice Pablo. Todos somos uno en Cristo.
El cristianismo, además de ser la base de nuestra civilización, es lo que hizo posible el reconocimiento de los derechos humanos, derechos que ahora pretenden transformar, ¿Parece como una vuelta atrás en la historia a los años más sórdidos de la humanidad?
Es que no hay atajos. Durante años hemos pensado que tener “cultura cristiana” era todo lo que necesitábamos, pero es una broma. No sirve. La cultura va y viene y, en última instancia, somos malos. Lo único que salva es creer que Cristo es el Señor y proclamar que Dios le resucitó de entre los muertos. Convertirse y entregarse a Dios y a su bendita soberanía. Justamente hoy en día estamos muy cerca de la sociedad del primer siglo. Paganismo, maldad, locura por el dinero y el sexo… Dios nos concede el don de ser cristianos del primer siglo: comprometidos y luchadores.
Me gustaría que nos hablaras de la libertad en el cristianismo… nos achacan precisamente que no somos libres.
Esto es muy fácil: Juan 3, la conversación con Nicodemo. Nadie te puede obligar a creer. No existen cristianos por imposición. Es un absurdo. Dios crece en nuestra libertad. Esa es una de las evidencias de la verdad del evangelio: los primeros cristianos llevaron a Cristo a todo el mundo conocido en su época y se impusieron contra la tiranía y reyes absolutos sin armas y sin ejércitos. Sin levantar una espada. Solo con la libertad de Cristo y el poder de la verdad. Esa es nuestra guerra.
Tenemos ya el Jubileo de la Esperanza, precisamente es una de las necesidad más grandes que hay hoy día en el mundo y que hace más falta recordar, la prueba está en la cantidad de mensajes vacíos sobre “que todo va a salir bien” y que parecen cumplirse solo por decirlo. ¿Cuál es la esperanza del cristiano?
Nuestra esperanza es Cristo. Acabo con una cita de Tomás Moro cuando iban a ejecutarle. Le dijo a su hija: «Nada puede pasarme que Dios no quiera, y puesto que Dios es bueno, todo lo que pasa, por muy malo que nos parezca, en realidad es lo mejor».
Pilar Castañón en womanessentia.com
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